Contracturas musculares lumbares

Patologia Contracturas musculares lumbares

¿Qué son?

Una contractura es la contracción continuada e involuntaria de un músculo y sus fibras, que provocan dolor y una alteración de su funcionamiento habitual. Esto impide que la sangre llegue a las células musculares y se acumulen toxinas, lo que hacen que las terminaciones nerviosas del músculo envíen señales al cerebro, provocando dolor. Puede aparecer cuando se realiza una actividad física inapropiada en intensidad y función, y pueden aparecer mientras se hace ejercicio, una vez acabado, o de forma residual tras haber sufrido una lesión grave y También como consecuencia del estrés psíquico.

El dolor lumbar es uno de los padecimientos más antiguos y frecuentes de la humanidad, muy probablemente como consecuencia de nuestra condición de bípedos, de forma que el 80% de la población lo padece en algún momento de su vida. Aún más, en los últimos 30 años, en las sociedades occidentales, la incapacidad asociada con dolor lumbar se ha convertido en un problema de gran importancia por sus intrincados aspectos individuales, sanitarios, laborales, económicos y sociales.

Es una zona que soporta mucho peso y tiene mucha movilidad. Una infinidad de músculos soportan el complejo lumbar. Desde las capas más profundas como por ejemplo el psoas hasta las capas más superficiales son músculos sometidos a mucho trabajo. Los síntomas pueden ser muy diversos e incluso pueden llegar a perpetuarse en el tiempo durante años si no se tratan. Los músculos más afectados suelen ser:

  • Cuadrado lumbar
  • Multífidos profundos
  • Longísimo
  • Psoas

Patologia Contracturas musculares lumbares

¿Causas?

  • Sedentarismo o posturas estáticas:

Las personas que no realizan actividades físicas de manera habitual son más propensas a sufrir una contractura cuando la llevan a cabo, ya que el músculo no está lo suficientemente preparado para llevar a cabo un esfuerzo no habitual.

Una postura estática o estar durante mucho tiempo en una misma postura también puede ocasionar contracturas. Por ejemplo, si se está durante mucho tiempo sentado en la oficina frente al ordenador. La isquemia o falta de riego sanguíneo por la inmovilidad sería la causa.

  • Edad avanzada:

Las personas de avanzada edad corren riesgo de sufrir una contractura con una mayor probabilidad. Esto se debe a que el proceso de envejecimiento afecta directamente a los músculos, haciendo que pierdan elasticidad y por lo tanto son más propensas a sufrir una contractura al realizar un esfuerzo no habitual. Con una base semanal de ejercicios se pueden corregir estas circunstancias y prevenir las mismas.

  • Estrés emocional:

Puede provocar una contractura involuntaria debido a que se está en constante tensión.

  • Deporte

El exceso de ejercicio en nuestros trabajos o la actividad física también somete al cuerpo a un estrés físico y la respuesta reactiva o defensiva del cuerpo es la contracción involuntaria y continuada del musculo estresado y por tanto la provocación de dolor que obliga y sugiere el parar o bajar la carga de trabajo.

  • Deshidratación o mala alimentación:

Se considera que la falta de agua, así como de otros componentes como el magnesio, el potasio, la glucosa o el sodio puede aumentar las posibilidades de sufrir una contractura o un calambre, ya que son elementos que las células musculares necesitan para su correcto funcionamiento. La falta de estos provoca un mal funcionamiento fisiológico en el músculo, lo que facilita la contractura.

¿Síntomas?

El síntoma más común es el dolor generalizado en toda la zona lumbar que se extiende desde la zona de las vértebras hacia los lados. En algunas ocasiones el paciente nos dice que le duele el hueso de la cadera por la parte posterior

En otras ocasiones el dolor puede llegar a bajarse a los glúteos.

El dolor no suele ceder con el reposo. Es más, después de varias horas en la cama los síntomas aumentan y nos obligan a levantarnos. Después de un poco de movimiento los síntomas se alivian o reducen en intensidad.

Dolor a punta de dedo e imposibilidad de flexión (agacharnos) o extensión (llevar el tronco hacia atrás).

Después de permanecer mucho tiempo en una determinada posición nos cuesta movernos.

En los casos más agudos dolor al estornudar, toser o reírnos.

Dolor inespecífico lumbar que el paciente no sabe localizar.

Tratamiento:

En función de la sintomatología y de la localización del dolor a la palpación de determinará la musculatura diana a tratar. La masoterapia o Masaje Descontracturante más el calor en profundidad (Diatérmia (Radiofrecuencia) o microondas) suelen dar muy buenos resultados. Ahora bien, algunos de estos músculos son tan profundos y fibrosos que no llegamos a sus capas más profundas con un simple masaje. Para estos casos se recomienda la Punción Seca preferiblemente ecoguiada. También están indicadas las Técnicas Osteopáticas para liberar bloqueos y dar movilidad articular que posteriormente ayudará con la relajación muscular.

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