Tratamientos con Ozono (Ozonoterapia) para hernias discales, articulaciones con artrosis y tendinopatías

Ozonoterapia en Clínica de Fisioterapia Avanzada Martín Vasco - Talavera de la Reina

Historia de la Ozonoterapia

Para finales del siglo XIX se utilizó el ozono para potabilizar agua y eliminar sus microorganismos, fue difundido este proceso en Europa continental. En 1892 «The Ancet» publicó un artículo describiendo la administración de ozono para el tratamiento de tuberculosis y se comenzó su uso terapéutico en pacientes.[

Durante la Primera Guerra Mundial se usó el gas ozono para la limpieza y desinfección de heridas. Esta forma de tratamiento está muy extendida en el centro de Europa, sobre todo en Alemania, Austria y Suiza, habiendo sido tratados un gran volumen de pacientes. ​

La indicación de tratamiento mediante ozonoterapia de la hernia discal es la que dispone de un nivel de evidencia más elevado. Este tratamiento ha permitido incluir de forma oficial a la ozonoterapia en la cartera de servicios de las unidades de dolor en España.

A partir de los años 80 del siglo pasado se generalizó mundialmente el concepto de la „Medicina Basada en la Evidencia‟ MBE (del inglés Evidence-Based Medicine), que consideraba insuficiente el razonamiento fisiopatológico tradicional hasta el momento para tomar decisiones clínicas.

 Usos y evaluación Científica:

La ozonoterapia consiste en la introducción o insuflación de la mezcla de oxígeno y ozono al organismo por diversos medios, usualmente de forma intramuscular (en distintos músculos), de manera subcutánea (dentro de la piel), o intravenosa (directamente en las venas). El ozono también puede administrase por medio de autohemoterapia, en donde la sangre es extraída del paciente, expuesto a la mezcla oxígeno-ozono para después re-introducirse al torrente sanguíneo del paciente.

Se utilizan diferentes vías, parentelares y tópicas, para administrar el ozono sin que tenga efectos tóxicos en el organismo. Para facilitar la aplicación del gas sin efectos secundarios, éste se mezcla con agua bidestilada o aceite de oliva o girasol para su uso en vía tópica, obteniendo respectivamente agua ozonizada y aceites ozonizados. [En todo caso, hay que utilizar productos sanitarios específicos, si los hay, o resistentes al ozono. En la Clinica de Fisioterapia Avanzada Martín Vasco solamente se aplica el ozono de forma Intramuscular.

El ozono se disuelve inmediatamente en el agua del organismo, tanto en el plasma como en los fluidos extracelulares debido a que su solubilidad es diez veces superior a la del oxígeno. Esto permite la reacción inmediata con los compuestos y biomoléculas solubles presentes en estos fluidos. Es por ello que cuando la sangre humana es expuesta a dosis no tóxicas de oxígeno-ozono, ambos gases se disuelven en el plasma, pero mientras que el oxígeno se equilibra entre la fase gaseosa y el plasma al reaccionar apenas con ninguna substancia, el ozono no puede equilibrarse ya que reacciona de forma inmediata con biomoléculas presentes en el plasma y se agota totalmente.

La reacción del ozono implica varios procesos fundamentales que tienen lugar al mismo tiempo:

Una pequeña parte de la dosis de ozono se consume en la oxidación de sustancias antioxidantes naturales: ácido ascórbico, ácido úrico, grupos sulfidrilo del GSH, proteínas y glicoproteínas presentes en el agua del plasma. Este hecho explica que una dosis muy baja de ozono puede ser ineficaz o equivalente a placebo. Concentraciones de ozono por debajo de 15 μg/mL son inactivadas por los antioxidantes del plasma en la mayoría de individuos. No obstante, los diferentes tejidos del organismo tienen distinta capacidad antioxidante y, por tanto, la dosis mínima y máxima varía de uno a otro.

Ozonoterapia en Clínica de Fisioterapia Avanzada Martín Vasco - Talavera de la Reina

El ozono tiene una gran afinidad por los dobles enlaces carbono-carbono (C=C) presentes en algunos compuestos orgánicos, ​ como los ácidos grasos insaturados. Estas moléculas viajan en el plasma habitualmente en forma de triglicéridos, unidas a lipoproteínas plasmáticas, ya que no son solubles en el agua; pero una parte se encuentra unida a la albúmina en forma de AGI libres,[​ que son los AGI que reaccionan con el ozono. La mayor parte del ozono se consume en una reacción de adición a los dobles enlaces carbono-carbono de los ácidos grasos insaturados, conocida como Reacción de Criegee. Esta reacción en condiciones fisiológicas hidrofílicas genera aldehídos, alfa-hidroxi-hidroperóxidos, conocidos como productos de oxidación lipídica (POLs) y especies reactivas de oxígeno (ERO) especialmente peróxido de hidrogeno (H2O2), con un carácter oxidante mucho menor que los peróxidos generados por el metabolismo aeróbico y con poca tendencia a la formación de radicales libres. Es importante destacar que estas reacciones, por ser molécula a molécula, se terminan rápidamente, con el agotamiento del ozono suministrado, por lo que el estrés oxidativo que se produce es fácilmente controlable, a diferencia del estrés oxidativo crónico patológico que genera una reacción en cascada que se retroalimenta.

Esta reacción es la responsable de los efectos biológicos y terapéuticos del ozono, mientras que las ERO, fundamentalmente el H2O2, son responsables de los efectos biológicos inmediatos con un estrés oxidativo leve, controlado, agudo y transitorio, pues su vida media de minutos/segundos, los POLs son los efectores tardíos y llegan al sistema vascular y a prácticamente todos los órganos, con una vida media de días. Incluso una dosis alta de ozono (16.000 μg para 200 mL de sangre venosa – concentración de 80 μg/mL) nunca sobrepasa la capacidad antioxidante del plasma y no produce daño a las células sanguíneas. La respuesta terapéutica alcanzada con la ozonoterapia tras un estrés oxidativo repetido y controlado puede ser considerada como un efecto precondicionante capaz de re-equilibrar y potenciar el sistema redox alterado en algunas patologías.

La molécula de ozono puede ser sintetizada de forma natural por algunas células de nuestro organismo, como los leucocitos activados que producen ozono en determinadas circunstancias. ​En este caso, tiene un efecto bactericida directo, pues debilita la membrana del microorganismo e induce su muerte. Partiendo de esa reacción del ozono, según el tejido dónde se administra, sus metabolitos (ERO y POLs) producen distintos efectos, que han sido estudiados en laboratorio sobre muestras biológicas y animales de experimentación.

Las principales indicaciones de la ozonoterapia son:

  • Heridas y retardos de cicatrización. Es la indicación más antigua de la ozonoterapia. Las úlceras venosas y el pie diabético son las indicaciones más claras. Forma de administración: Tópica y/o sistémica.
  • Hernia discal. En aquellos pacientes en los que la cirugía no esté indicada y el tratamiento farmacológico habitual sea insuficiente. Forma de administración: intradiscal y/o infiltración en musculatura paravertebral.
  • Artrosis. Indicado para disminuir los síntomas de la artrosis y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Forma de administración: intra-articular.

Resumiendo, es una técnica basada en la infiltración de inyecciones de oxígeno mezclado con ozono. El ozono es un antinflamatorio natural muy potente. Sin prácticamente contraindicaciones o efectos secundarios. Con una evidencia científica contrastada en la artrosis de rodilla y cadera, en las hernias discales y en Tendinopatías. Si se combina con otros fármacos potencia el efecto de los mismos ya que ayuda a una mejor asimilación.

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