Infiltraciones ecoguiadas

Infiltraciones ecoguiadas, en la clínica de fisioterapia Martín Vasco

¿Qué es una infiltración?

Una infiltración no es más que una inyección, pero la mitología popular le ha colgado el sambenito de que “las infiltraciones no son buenas” y, curiosamente, hay muchos pacientes que aceptarían una intervención quirúrgica pero rechazarían una infiltración y se muestran reacios a recibir un simple pinchazo en su articulación o tejido blando (músculo, tendón, bursa, etc.) afectados por el dolor y la inflamación, sin otra razón que haber oído estos comentarios a un conocido en el bar de al lado o en la tienda de en frente.

Sin embargo, las infiltraciones, correctamente prescritas y administradas, pueden ser una excelente solución para esa tendinitis, esa osteocondritis, esa bursitis o ese punto doloroso postraumático rebelde que impide o dificulta la actividad física o interfiere en las actividades más cotidianas, procurando no sólo un alivio sino en muchos casos la completa desaparición de las molestias.

Las sustancias líquidas que se inyectan pueden ser de varias procedencias: componentes articulares (colágeno, ácido hialurónico), fármacos antiinflamatorios (corticoides) o, más recientemente, los llamados factores de crecimiento o plasma rico en plaquetas (P.R.P), que se obtienen de la propia sangre del paciente, solas o mezcladas con Ozono.

¿Para qué dolencias se utilizan?

Las infiltraciones pueden aplicarse en el interior de una cavidad articular (grandes, como la rodilla y el hombro, o pequeñas como en las articulaciones de la mano) o en los tejidos que las rodean: cápsula, ligamentos, tendones, etc.

Las infiltraciones articulares se emplean en dos grandes grupos de enfermedad articular: la degenerativa (artrosis, por desgaste del cartílago) y la inflamatoria (artritis, por afectación de la membrana sinovial).

Entre las patologías que pueden beneficiarse de sus efectos destacan tanto las inflamatorias de origen reumático (brotes de artritis, inflamación de tejidos blandos extraarticulares) como traumático u ocupacional: bursitis, tendintis y tenosinovitis, epicondilitis, atrapamientos nerviosos, etc. Cuadros tan frecuentes como el codo de tenis, los dedos en resorte, el hombro doloroso o el síndrome del túnel carpiano pueden beneficiarse de esta modalidad de tratamiento barata, eficaz y accesible.

¿Cómo se aplica una infiltración?

La infiltración más frecuentemente utilizada es una mezcla de anestésico local y un corticoide de depósito, que prolonga su acción local en los tejidos donde se inyecta, si bien en patologías como la epicondilitis (codo de tenis) se utilizan también inyecciones de anestésico sólo con buen resultado. La técnica es sencilla y puede realizarse de forma ambulatoria porque sólo requiere una jeringuilla, aunque debe realizarse bajo estrictas medidas de asepsia (desinfección de la piel, material desechable, guantes estériles, etc) para evitar la infección.

En la Clínica de Fisioterapia Avanzada Martín Vasco realizamos todas las infiltraciones de forma ecoguiada y no recomendamos la aplicación de las mismas sin el uso del ecógrafo.

¿Existen contraindicaciones y pueden producirse complicaciones?

Las contraindicaciones son: infección en la zona, trastorno de la coagulación, reacción adversa o ineficacia de infiltraciones anteriores, ausencia de diagnóstico y patologías previas que pudieran agravarse, como la diabetes.

Entre las posibles complicaciones destacan la infección, muy rara si se observan las medidas de asepsia (1 por cada 10000 infiltraciones), aumento del dolor o la inflamación pasajeros (hasta 48 horas) tras la inyección por sinovitis por cristalización del fármaco en caso de infiltraciones repetidas en la misma articulación; por esta razón se recomienda no infiltrar más de 3-4 veces en el mismo sitio durante un año o no más de 2 si no se obtiene con ellas ninguna mejoría, dejando transcurrir al menos 2 semana entre ellas.

Un efecto indeseable frecuente de las infiltraciones (como de otras inyecciones, punciones, curas o retiradas de suturas quirúrgicas) es el llamado cuadro vasovagal o mareo acompañado de sudoración fría y palidez que afecta a pacientes predispuestos, habitualmente varones, por lo que es una buena precaución infiltrarlos cómodamente acostados en la camilla.

El único cuidado recomendado tras la infiltración es mantener la zona en reposo relativo durante un par de días.

En resumen, la infiltración es un tratamiento asequible, de fácil aplicación, con un gran potencial curativo para su reducido coste y sin apenas complicaciones siempre, naturalmente, que esté bien indicada, realizada por manos expertas y de forma ecoguiada. Su mala fama, por tanto, es tan injusta como injustificada.

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