Meniscopatías

Patologia Meniscopatias

¿Qué es una Meniscopatía?

La Meniscopatía consiste en cualquier lesión asociada a los meniscos de la rodilla. Las lesiones con Meniscopatía pueden producirse debido a traumatismos o debido a causas degenerativas. Y no siempre son roturas, en muchas ocasiones son inflamaciones que se resuelven con un tratamiento adecuado.

¿Qué son los Meniscos?

Son los “amortiguadores” de la rodilla.” Son dos estructuras en forma de media luna que se encuentran dentro de la articulación y su función principal es la de proteger al cartílago de las cargas al aumentar la congruencia de las superficies articulares distribuyendo el peso por todo el cartílago y no en punto concreto (se estima que el menisco soporta alrededor del 40% de la carga que recibe la articulación), además de participar en la estabilidad de la rodilla entre otras funciones.

Meniscopatías y roturas meniscales: Anatomía

Existe un menisco medial (parte interna de la rodilla) y otro lateral (parte externa); son una estructura de fibrocartílago compuesto por colágeno (75%), glucosaminoglicanos, glucoproteínas y fibrocondrocitos.

De la patología de la rodilla en general, las lesiones meniscales son las más frecuentes tras el esguince del ligamento colateral medial o interno.

Las lesiones meniscales se producen generalmente por un traumatismo sobre la rodilla, y por procesos degenerativos de la misma. Tras la lesión meniscal y su buen tratamiento, el retorno a la actividad diaria suele ser bastante ágil (una a dos semanas) prolongándose un poco más en aquellos casos donde se practica algún deporte pudiendo llegar al mes.

Patologia Meniscopatias

¿Cómo se puede romper un menisco?

Una ruptura de menisco generalmente se da por un movimiento de giro o cambio de dirección con carga en la rodilla y el pie fijo en el suelo. Las lesiones meniscales se asocian con frecuencia a lesiones del Ligamento Cruzado Anterior. Generalmente cuando se rompe un menisco, la rodilla duele, se inflama y hay dificultad para apoyar. El menisco trabaja como si fuera una “hamaca”, disipando las fuerzas que se generan al apoyar la rodilla y su ruptura produce la pérdida de esta función. Si esto pasa, viene un aumento importante en la presión del cartílago, predisponiéndolo al desgaste prematuro. Es decir, futura artrosis.

En las personas mayores, el menisco se vuelve más débil, el tejido se degenera y está menos resistente y la lesión se puede producir por un traumatismo menor, por ejemplo, al levantarse de la posición de en cuclillas o realizando una flexión exagerada de la articulación.

En muchos casos, cuando existe una lesión meniscal con alteración degenerativa, ésta se pueden producir sin causa aparente, y el paciente no recuerda un traumatismo específico que haya roto el menisco. Las deformaciones de rodilla en valgo o varo son factores de riesgo importantes para esta patología.

Tipos de roturas:

  • Degenerativas: son las más frecuentes y que sufren personas mayores con edades comprendidas entre 40 y 70 años. Cuando se produce una Meniscopatías es posible que exista alguna lesión asociada como podría ser la rotura de los ligamentos o lesiones en la meseta tibial o aquellos que realizan flexiones repetitivas.
  • Traumáticas: generalmente producidas por un giro brusco de la rodilla (esguince agudo). En el caso de las roturas traumáticas tienen su mayor porcentaje de incidencia en los hombres de entre 21 a 30 años, produciéndose principalmente durante la práctica deportiva.

Tipos de Meniscopatías:

  • Rotura de menisco: Es la más relevante, y consiste en la fractura de uno de los dos meniscos que forman parte de la rodilla. Las rodillas contienen dos meniscos, el menisco externo y el menisco medial o interno.
  • Meniscopatía interna: Esta lesión meniscal es la más común de las Meniscopatías que se pueden producir en la rodilla. La Meniscopatías interna puede ser causada por mecanismos tanto traumáticos como degenerativos, aunque la diferencia suele ser que la lesión meniscal traumática se produce de forma longitudinal mientras que la Meniscopatía degenerativa del menisco interno suele ser de forma horizontal.
  • Meniscopatía lateral o externa: En el caso de que se produzca una lesión meniscal en el menisco externo, estas pueden ser degenerativas, como es la aparición de un quiste meniscal, o traumáticas como son las roturas en forma de pico de loro.

Hay muchos tipos de roturas: Radiales, longitudinales, pico de loro, asa de cubo y pueden localizarse en cualquier zona del menisco.

Síntomas de una Meniscopatía:

Los síntomas suelen ser los mismos en todas las Meniscopatías, siendo la principal variable la intensidad de los mismos.

  • Dolor intenso en la zona de la rodilla: Además del chasquido/crujido que se nota al producirse la rotura, una Meniscopatía suele continuar con la aparición de un dolor agudo en la zona, aumentando en intensidad al apoyar la pierna o presionar en la zona.
  • Derrame articular o hinchazón de la rodilla.
  • Bloqueo mecánico: Tras el momento de la lesión, el paciente es incapaz de flexionar la rodilla.
  • Molestias en la rodilla al realizar giros, torsiones o sentarse en cuclillas.

Diagnóstico:

¿Cómo se diagnostica?

Una exploración física de la articulación por parte del especialista puede ser suficiente para determinar si existe o no una lesión en el menisco y su gravedad, además de sospechar si puede haber más lesiones asociadas.

Para poder obtener esta información, se palpará la interlínea de la rodilla, la zona entre la parte superior de la tibia y parte inferior del fémur, para a continuación realizar alguna de las siguientes pruebas:

Prueba de McMurray: El paciente se sitúa en decúbito supino (tumbado boca arriba) sobre una camilla, a continuación el especialista flexiona la rodilla del paciente al máximo mientras palpa con una mano la interlinea de la rodilla, la zona entre huesos, mientras que con la otra mano realiza movimientos rotatorios y extensivos de la tibia, determinando la posición del talón el menisco que se está explorando. Si durante uno de estos giros el médico nota un chasquido y dolor en el menisco que está explorando, se determina que puede existir la rotura meniscal.

Prueba de Appley: En este caso el paciente se sitúa tumbado boca abajo en la camilla y coloca la rodilla afectada flexionada en 90 grados. A continuación el médico ejerce presión sobre el talón al realizar la rotación de la rodilla. Si el paciente sufre dolor al realizarse este movimiento, significa que puede existir rotura de menisco. En el caso de que el dolor persista después de realizar la rotación, es posible que exista lesión en los ligamentos.

Prueba de Steinmann/Steinmann II: El paciente se coloca sentado en la camilla con las rodillas flexionadas haciendo un ángulo de 90 grados. El médico realiza movimientos de rotación hacia dentro y hacia fuera de la tibia, habiendo dolor en la interlínea articular en el caso de que haya una rotura de menisco. Para confirmar que existe el problema, el especialista extenderá un poco la rodilla y repetirá estos giros. Si el paciente nota que la zona del dolor se ha desplazado hacia delante se confirmará la positividad del test.

La resonancia magnética es una prueba que suele ayudar mucho con la confirmación del diagnóstico aunque no siempre se aprecia la rotura ya que hay veces que el menisco roto se sitúa en su sitio y no aparece desplazado.

Tratamiento:

En caso de resultar una Meniscopatía inflamatoria y no haberse producido una rotura de menisco el tratamiento conservador ayuda mucho a acortar los plazos para la reincorporación del paciente con su vida laboral o con su actividad deportiva.

El tratamiento se basa en técnicas desinflamatorias y en ir dando poco a poco movilidad a la rodilla a medida que va disminuyendo el grado de dolor. Además de las corrientes T.E.N.S para desinflamar disponemos de Ultrasonidos y de Radiofrecuencia de alta gama (Diatermia Fisiowarm).

Los empujes de decoaptación de la articulación para realizar los movimientos íntimos de la articulación también son de gran ayuda (Técnica Maitland). Y por supuesto no nos olvidamos del dolor que puede producir la musculatura periarticular contracturada debido a que el paciente lleva unos días andando en posiciones que no son la adecuada para  evitar el dolor.

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